Había visitado Bahía Solano anteriormente en los años 2018 y 2022, cada vez en diferentes épocas del año buscando diversas especies de pesca deportiva. Para esta ocasión decidí regresar justo en la temporada de llegada de la famosa agallona, una migración clave en la costa Pacífica colombiana que marca no solo el inicio de la temporada pesquera más productiva, sino que además llena de esperanza y nuevas oportunidades a las comunidades locales que dependen directamente de este recurso. La agallona, conocida también en la región como carduma o sardina, es esencial pues representa un alimento fundamental para peces carnívoros y aves marinas, además de ser altamente valorada comercialmente.

Con grandes expectativas de presenciar el frenesí de atunes y otras especies en persecución de esta sardina, iniciamos nuestra aventura el 27 de abril. Junto a mis amigos del Club Espacio de Pesca, nuevamente optamos por la experiencia única de Colombia Fishing Tours (https://colombiafishingtours.co/ Tel: (+57) 3113835687). Tras un tranquilo vuelo, llegamos al mágico lodge en Bahía Cupica, rodeado de naturaleza exuberante y una acogedora hospitalidad que se reflejó en una cena memorable.

El primer día de pesca, el 28 de abril, salimos al mar en busca de grandes cardúmenes. Aunque inicialmente las sardinas no estaban tan presentes como esperábamos, no tardó mucho en llegar la acción. Mi objetivo claro era superar mis capturas anteriores de atún, por lo que aposté por un popper transparente Yozuri MAG POPPER 160.
La primera emoción llegó con Juan Carlos, un colombiano residente en Estados Unidos, quien inauguró nuestra jornada con una buena captura. Poco después, mi turno llegó con un poderoso ataque de un atún colosal que desafió mi fuerza y mi paciencia durante casi 40 minutos, llevándose prácticamente toda la línea de mi reel antes de rendirse finalmente y permitirme subirlo al bote. A lo largo del día, Andrés, Efrén, Juan Carlos y yo sumamos varias capturas más, todas de gran calidad aunque menores en tamaño que mi primer pez.











De regreso en Cupica, una fuerte tormenta nocturna nos regaló al día siguiente un amanecer espectacular, el preludio perfecto para nuestra segunda jornada.

En esta ocasión, Andrés y Efrén comenzaron liderando las capturas mientras que yo, por azares de la pesca, perdí varios ejemplares que reventaron mi línea durante emocionantes combates.







Aun así, pude recuperar mi ritmo con varios atunes capturados en una tuna cerca de la costa de Nabuga.




Más tarde, el mar nos regaló un atardecer que difícilmente olvidaré: el cielo se tiñó de tonos cálidos mientras el bote flotaba en calma, marcando el cierre perfecto para una jornada intensa.



La última jornada comenzó con otro amanecer increíble luego de la tormenta nocturna. A pesar del cansancio acumulado por las intensas batallas previas, nos embarcamos con determinación, persiguiendo el objetivo de lograr más capturas impresionantes. Nuevamente, mis enfrentamientos con grandes atunes llevaron mi reel al límite, vaciándolo casi por completo en intensas luchas que finalmente gané, agregando ejemplares magníficos a nuestra lista de logros.









Sin duda, esta aventura se posiciona como mi mejor experiencia de pesca en Bahía Solano hasta la fecha, enriquecida por el compañerismo excepcional del Club Espacio de Pesca y la invaluable guía y enseñanza del equipo de Colombia Fishing Tours.

La pesca deportiva es mucho más que una actividad recreativa; es una conexión profunda con la naturaleza, una escuela constante de paciencia y humildad, y sobre todo, un recuerdo imborrable que llevamos siempre con nosotros.
