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A Fishing Day

17 de febrero de 2026

La Macarena: En busca del gran "Vampiro"

Dicen que uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz, pero en la pesca deportiva, volver tres veces al mismo destino de “grandes ligas” es una declaración de respeto absoluto. La Macarena tiene ese magnetismo. Es junto a Bahia Solano los unicos lugares de pesca de grandes especies en Colombia que he visitado en tres ocasiones distintas, y cada viaje ha sido una lección diferente.

Mi historia con el Río Guayabero se remonta al 2021. Fue un debut de aprendizaje duro: 5 días de pesca con un río crecido y sucio. Las Payaras se mostraron esquivas y, aunque tuve varios piques, no logré concretar ninguna captura de esa especie. Sin embargo, no me fui con las manos vacías. El río premió mi insistencia con un trofeo inolvidable: un imponente Bagre Dorado (Brachyplatystoma rousseauxii) de 50 libras que salvó la expedición y me dejó enganchado a este lugar para siempre.

Regresé en 2023. Las condiciones eran otras, el río estaba más noble y la revancha con los “dientes de perro” llegó: logré capturar 3 Payaras de tamaño promedio. La alegría fue inigualable, pero en el fondo, sabía que el Guayabero guardaba algo más grande para mí.

La Expedición 2026: El Equipo

Este año, el objetivo era claro: superar mis propias marcas. Nuevamente confié la logística a la operación de Al Pike (mis compañeros en las tres aventuras). En la lancha me acompañaban mi gran partner Alejandro (de Espacio de Pesca) y un nuevo integrante, Snicker (de Pescantioquia).

Fotografía aérea de dron mostrando el río Guayabero serpenteando entre la selva de La Macarena.

El Inicio

Arrancamos el Día 1 directo en “El Cajón” de el rio. Fue una jornada dura. El río no regalaba nada y solo Snicker logró salvar el día capturando un Bagre Amarillo.

Snicker sostiene un bagre amarillo capturado en El Cajón del río Guayabero.

Para el Día 2, bajamos desde el pueblo hacia Las Cachiveras, puntos ideales para la Payara (hydrolycus armatus). Aquí la suerte parecía esquivarme de nuevo. Mientras Alejandro y Snicker peleaban con Payaras y Bagres, yo sufría: tuve varias enganchadas, pero entre errores míos y la astucia del pez, se soltaban antes de la foto.

Panorámica de las Cachiveras del río Guayabero con aguas turbias y vegetación selvática en ambas orillas. El bote navega por el río Guayabero temprano en la mañana buscando puntos de pesca de payara.

Para subir la moral, decidimos cambiar de objetivo e ir a buscar la Sierra Cagona, otra especie de bagre de la zona. Fue la decisión correcta: logramos varias capturas cada uno y recuperamos la confianza para lo que venía.

Un pescador sostiene una sierra cagona capturada en el río Guayabero. Un pescador levanta con las dos manos una sierra cagona de cuerpo alargado y plateado.

La Corazonada

El Día 3 amaneció complicado. El plan era insistir en las Cachiveras, pero el Guayabero estaba alto y sucio. Mis compañeros sugirieron cambiar de rumbo e ir al Caño Lozada, un afluente a una hora de distancia que prometía aguas más claras.

La lógica decía “vete al Lozada”, pero yo tenía una sensación extraña. Una corazonada me decía que debía quedarme en esa Cachivera. Les dije que no, que nos debiamos quedar.

Pescamos durante un par de horas con ataques fallidos. Fue ahí cuando decidí jugármela toda: cambié mi estrategia y monté un señuelo más grande de lo normal, buscando provocar a un pez territorial.

No tuve que esperar mucho. El ataque fue violencia pura.

La pelea duró cerca de 7 minutos inolvidables. Saltos espectaculares, jalones violentos y sacadas de línea a una velocidad que no había sentido antes. Logramos subirla al bote, tomamos las fotos y el video, y realizamos una liberación con todo el respeto que merece un animal así. Esa captura destrabó todo: ese mismo día logré sacar 3 o 4 Payaras más.

Un hombre sonriente sostiene un gran pez en un río, vestido con una camiseta de pesca y lentes de sol. El río Guayabero visto desde el bote con la selva densa en la orilla. Un pescador sostiene con orgullo la payara grande capturada tras la pelea de 7 minutos. Vista panorámica del río Guayabero al atardecer tras la captura destacada del día.

La energía en el bote cambió por completo. No fui el único que celebró; mis compañeros Alejo y Snicker también tuvieron su momento de gloria durante el resto de la jornada, logrando capturar varias Payaras y diferentes especies de bagres. El río, que había estado tan difícil por la mañana, finalmente nos regaló un día inolvidable a todo el equipo.

Alejandro sostiene una payara capturada en las Cachiveras del Guayabero. Snicker levanta un bagre capturado durante la jornada de suerte en el río. Un pescador sostiene otra payara capturada con el señuelo más grande de lo normal. El equipo celebra en el bote con varias capturas de payara y bagre. Una payara plateada con sus colmillos característicos es sostenida sobre el río Guayabero.

Biodiversidad

El Día 4, con el río principal aún difícil, decidimos explorar. Entramos a un caño pequeño buscando especies menores y la diversión fue total: logré capturas de Picuda Llanera, Pez Bocón y Sardinata.

Un pescador sostiene una picuda llanera capturada en un caño pequeño afluente del Guayabero. Un pez bocón de cuerpo alargado es sostenido con cuidado sobre el agua. Una sardinata plateada es levantada del caño mostrando su tamaño pequeño.

Luego bajamos finalmente al Caño Lozada. Allí la fiesta continuó: logré más Payaras, mientras Alejo y Snicker sumaban Bagres a su lista. Además, aparecieron especies fascinantes como el Payarín y el Pez Agujo. La biodiversidad de esta cuenca es sencillamente impresionante.

Un payarín de cuerpo delgado y colmillos visibles es sostenido en el Caño Lozada. Un pez agujo de cuerpo alargado y hocico puntiagudo es sostenido junto al bote.

El Cierre: Los que se fueron

El último día, el río volvió a ponerse difícil, sucio y crecido. Decidimos buscar los grandes Amarillos (Zungaro zungaro). Tuvimos ataques, sentimos su fuerza bruta en las cañas, pero el entorno jugó a su favor: líneas reventadas y enredos en las piedras nos impidieron sacarlos.

Quizás no hubo foto de cierre con un gigante ese día, pero sentir esa potencia al otro lado de la línea fue un final más que digno.=

El río Guayabero crecido y turbio en el último día de la expedición. Un pescador sostiene su caña con línea tensa combatiendo un bagre amarillo grande antes de perderlo.

Regreso de esta tercera expedición con la satisfacción de haber compartido en un paraíso que, hasta el día de hoy, considero uno de los lugares más bellos y emblemáticos de nuestro país.

¡Líneas tensas y siempre Captura y Libera!

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