Tras varios años sin pescar en Miraflores y sin mi papá, optamos por regresar a este embalse ubicado en Carolina del Príncipe, el cual promete siempre una pesca muy productiva, aunque se nota que el poco interés de algunos pescadores por conservar las especies ha disminuido la población de basses de buen tamaño.
El día comenzó con capturas en los primeros lances, utilizando señuelos de superficie y aunque el aguacero no se hizo esperar y duró casi 5 horas, durante la lluvia logramos capturar 25 de los 34 basses que salieron durante el día.
La gran mayoría de las capturas fueron realizadas con una Shad Rap Rs color crawdad, #4 y #5.
Aunque no era una competencia, fue curioso que cada uno finalizara el día con 17 capturas y una sonrisa por compartir estos momentos juntos.
Un detalle a resaltar es que aunque ninguno de los peces tenia una medida considerable, todos se encontraban en muy buen estado, sin hongos ni enfermedades aparentes, ademas se veían cardumenes gigantes de peces pequeños por toda la represa.
Uno de los factores que le dan el atractivo a «estar pescando» es los paisajes con los que nos encontramos en cada salida.
