4 de septiembre de 2026
Punchiná: la mojarra que casi rompe la racha
Un viernes libre y una deuda con Punchiná
Rara vez logro pescar entre semana, así que cuando vi que tenía un viernes de descanso en el trabajo no lo pensé mucho: de regreso a Punchiná, con señuelos nuevos por probar y, sobre todo, con las recomendaciones para pescar mojarra que me dio Juan Diego Monsalve y que tenía ganas de poner en práctica.
Me encontré con un embalse bajo, y que siguió bajando durante el día, pero aun así las capturas se fueron dando: a los pocos minutos de empezar salió una mojarra pequeña, y más tarde algunos bass.
El terraplén y la cuchara
El remero me sugirió ir al terraplén y hacer unos lances allí. Varios bass y mojarras persiguieron el gusano plástico, pero ninguno se animaba a atacar, así que decidí cambiar a una cuchara, montada en un equipo con carrete 500 y línea de 6 libras. Qué sorpresa tan grande me llevé cuando en el primer lance una mojarra de buen tamaño atacó la cuchara y empezó a sacar línea, con una pelea que hacía rato no sentía en esta especie.
Ya fuera del agua la pude detallar bien: todavía no tiene el morro, pero está en plena transición a morrudo. ¿Contará como morrudo? ¿O todavía no puedo subir a 4 mi lista de esta especie y cerrar una racha de más de 14 años sin sacar uno? Como sea, me dio una satisfacción enorme, y ni hablar de lo que se siente volver a dejarlas libres.
Cambio de color y comenzó la fiesta
Después del almuerzo y de un buen descanso en la hamaca seguimos pescando. Pasó casi una hora sin capturas hasta que decidí cambiarle el color al señuelo, y ahí comenzó la fiesta: cinco mojarras más y varios bass atacaron, y un par de mojarras se zafaron ya a punto de subir al bote.
Así cerró el día, con grandes alegrías y el antojo de volver a un embalse que cada vez me gusta más pescar.
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