15 de agosto de 2026
Estrenando el Belly Boat: En busca de las Mojarras Gigantes de La Frisolera
El Regreso a La Frisolera: Una Deuda Pendiente
Hacía tres años que había comprado mi Belly Boat (o “pato”, como le decimos acá), y por cuestiones de tiempo o clima, nunca lograba coordinar una salida para estrenarlo. La oportunidad perfecta llegó cuando Felipe de Anglers Colombia me contactó. Me habló de unos lagos privados en La Frisolera, cuerpos de agua con muy poca presión de pesca donde habitan mojarras, morrudos, tilapias y algunos tucunarés híbridos.
Yo ya conocía el lugar; hace un tiempo fui a pescar desde la orilla, pero esa vez me fui en ceros, llevándome como único recuerdo el avistamiento de una piel de serpiente. Esta vez, la historia iba a ser muy diferente.
La Experiencia con Anglers Colombia
Tras un aplazamiento por clima, el 15 de agosto por fin pusimos rumbo a los lagos junto a mi amigo Andrés. La logística con Felipe fue impecable. Es un plan que cuesta $1.000.000 COP para dos personas y que te permite enfocarte única y exclusivamente en la pesca. El servicio incluye:
- Transporte ida y vuelta desde Medellín.
- Alimentación completa (desayuno, almuerzo y snacks).
- Equipos de pesca y señuelos recomendados para la zona.
- Seguro de viaje y el uso de los Belly Boats.
- La guianza constante de Felipe durante toda la jornada.

Al Agua en el Pato y las Primeras Capturas
Una vez le cogimos el ritmo a desplazarnos impulsados por las aletas en el pato, empezamos a lanzar.

La actividad no se hizo esperar: salieron algunas mojarras pequeñas y, poco después, una hermosa de 35.5 cm que dio una pelea espectacular. Estar a ras de agua en el Belly Boat amplifica cada movimiento y cada jalón, haciendo que la conexión con el pez sea total.

El Clímax: Los Monstruos que Rompieron la Línea
Después del almuerzo, decidí buscar a las más grandes y monté un señuelo que me ha dado excelentes resultados en el pasado en Jaguas. Lo que siguió fueron los dos piques de las mojarras más descomunales que he visto en mi vida.
A pesar de tener el freno de mi equipo graduado para darles la resistencia adecuada, usando línea de 15 lb y líder de 20 lb, fue imposible pararlas. La primera corrida fue tan violenta que el pez logró meterse en una empalizada y zafarse. La segunda fue aún más agresiva: en uno de sus jalones secos, reventó la línea por completo. Me quedó un vacío en el estómago, esa mezcla de adrenalina y frustración al saber que se acababa de escapar lo que seguramente era un nuevo récord personal.
La tarde continuó, logré capturar una tilapia nilótica y otra mojarra de muy buen tamaño que dio una pelea digna, pero la mente ya estaba fijada en esos monstruos. Cerramos el día exhaustos pero felices, con una sola certeza: tenemos que volver por esas gigantes que nos ganaron la partida.
Por su parte, mi amigo Andrés se mostró sumamente cómodo en el agua y disfrutó al máximo esta modalidad de pesca en pato. Su esfuerzo también tuvo recompensa: finalizando el día logró capturar una tilapia y una pequeña mojarra, cerrando su jornada con broche de oro.
¿Te gustó este relato? Sígueme en Instagram@afishingday.





